¡Vuelven las pulgas!

Con la llegada de la primavera retorna el buen tiempo, las temperaturas suben… y vuelven las pulgas. Estos pequeños insectos tienen el tamaño de una cabeza de alfiler y son de color oscuro; se alimentan de la sangre de nuestra mascota, corren a gran velocidad y saltan distancias increíbles para su tamaño. Según van chupando más sangre se van volviendo de un color más claro. Además tienen una gran capacidad de reproducción pues se calcula que una sola hembra puede poner entre 500 y 1000 huevos en su vida. Las condiciones ideales para la pulga son una temperatura de 35 grados y una humedad relativa del 70%.

 

Las pulgas saltan a la piel de nuestro perro y rápidamente empiezan a proliferar. Eligen para poner sus huevos zonas donde el pelaje esté enredado o sucio, ya que sus larvas se alimentan de partículas que hay en este entorno. Sus zonas preferidas son aquellas calientes y húmedas y a las que el animal no llega a rascarse como la unión de las patas con el cuerpo, el principio de la cola, abdomen, cuello o bajo las orejas.

 

¿Mi perro tiene pulgas?

 

Se calcula que, debido a su pequeño tamaño y a su gran velocidad, solamente vemos el 5% de las pulgas que hay, aunque esto depende del perro, así que si vemos alguna debemos poner cuidado. Las pulgas adultas viven en el cuerpo del animal pero las larvas viven en lugares donde el perro suele estar, como su lugar de dormir, alfombras, mantas o incluso en nuestra cama si el perro suele andar por ella.

 

Se recomienda observar a nuestro perro, fijarnos en si se rasca o lame alguna zona más de lo normal o si agita mucho la cabeza, y examinarlo habitualmente durante la primavera y el verano sobre todo tras haber estado por lugares con tierra. Para examinarlo podemos ponerlo boca arriba y mirar bien por todas las zonas, especialmente las más propensas a albergar pulgas. Si el rascado es excesivo puede haber pérdida de pelo en la zona y aparecer alguna costra.

 

Si localizamos pulgas en nuestra mascota debemos extremar la higiene en casa, pues gran parte del ciclo vital de la pulga transcurre fuera del animal, en el suelo, sofá, mantas, etc… Así pues el control de las pulgas requiere por un lado vigilar a nuestro perro y por otro tener cuidado de la limpieza en casa, especialmente las partes donde el perro pasa más tiempo.

 

Si nuestro perro se rasca excesivamente y no vemos que tenga pulgas debemos acudir al veterinario para que lo examine.

 

Por todo esto es conveniente tener a nuestro perro bien aseado y peinarle a diario de forma que no quede suciedad ni pelo muerto que facilitan que las pulgas se propaguen y se reproduzcan. ¡Más vale prevenir que curar!

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