San Bernardo: cuidados

 

Los perros de la raza San Bernardo son excepcionales; con su gran tamaño, su belleza y su buen carácter son  perros admirados y queridos en todo el mundo. A su fama han contribuido sus apariciones en libros y películas, así como sus muchas historias de rescate de viajeros perdidos en entornos salvajes, donde solo estos magníficos perros, con su gran fuerza, resistencia y sentido de la orientación, podían llegar.

 

El San Bernardo fue criado en los Alpes suizos e italianos, donde durante siglos fue usado como perro de guarda, vigilancia y salvamento. Son perros preparados para la vida en espacios abiertos y fríos, por ello si queremos tener un San Bernardo como mascota debemos tener en cuenta una serie cosas; hay que pensarlo bien antes de decidirnos, porque una vez que tenemos el perro con nosotros ya es nuestra responsabilidad, y si vemos que no podemos tenerlo en condiciones tendremos un problema. Por ello es bueno plantearnos los posibles contratiempos que puedan surgir antes de hacernos con el perro. Veamos algunos cuidados que necesita esta raza:

 

–        Lo primero que vemos en este perro es su gran tamaño; el San Bernardo es un perro que necesita espacio para estar. No es aconsejable tenerlo en un lugar reducido, como un piso o apartamento, ya que solamente para estar tumbado necesita un buen espacio. Además es un perro que babea bastante, así que puede manchar en casa.

 

–        Debemos darle el ejercicio que necesita; es cierto que no es de las razas más activas, pero sí que necesitan una dosis de ejercicio que hay que proporcionarles, por lo que tendremos que sacarlo al menos un par de veces al día para que haga sus necesidades y queme energía.

 

–        Es importante socializarlo desde cachorrito, ya que al ser un perro tan grande y potente no podemos permitir que se vuelva celoso o caprichoso. Debemos ponerle en contacto desde muy joven con personas, perros, otros animales,… para que crezca equilibrado y nos respete como los líderes de su manada. Hay que marcarle límites con firmeza y paciencia para que entienda que quien manda somos nosotros y él debe obedecernos.

 

–        No le gusta demasiado estar solo, así que no es bueno dejarlo por mucho tiempo.

 

–        El San Bernardo puede ser un perro caro de mantener, sobre todo debido a lo mucho que come. Debemos controlar su dieta para que no coma en exceso, especialmente durante su desarrollo; el sobrepeso le puede afectar muy negativamente, provocándole problemas de salud como la displasia de cadera o codo.

 

–        No es conveniente tener un San Bernardo si vivimos en un sitio cálido, ya que no se encuentran cómodos con temperaturas altas. Son perros con un pelaje grueso que han evolucionado en climas muy fríos y es ahí donde se sienten bien. Con calor lo pueden pasar mal y es mejor no exponerlos.

 

–        Junto a estas puntualizaciones, también los cuidados clásicos: cepillado frecuente, teniendo en cuenta que sueltan bastante pelo, y limpieza de boca, oidos y ojos, retirándoles las legañas.

 

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