Salud del Bulldog

Los Bulldog son una raza de perros que tienen algunos problemas de salud asociados. Estudios genéticos han demostrado que son una raza delicada que puede presentar ciertas alteraciones que dificulten su bienestar. Es por ello importante adquirir nuestro Bulldog en un criadero de calidad, donde hagan un trabajo serio y nos den garantías de que nuestro amigo perruno va a tener unas condiciones de salud adecuadas. Veamos algunos de estos posibles problemas:

 

–          Síndrome braquiocefálico: al igual que su primo el Bulldog francés y que otras razas braquiocefálicas como el Bóxer o el Shih Tzu, el Bulldog puede presentar dificultades respiratorias debido a su peculiar cráneo, que hace que no les entre todo el aire necesario, por lo cual pueden sufrir por falta de oxígeno, especialmente en situaciones en que necesiten un mayor aporte, como durante el ejercicio. Este síndrome también puede producir tos, ronquidos, respiración ruidosa y estrés.

 

–          Los Bulldog son además muy sensibles a las altas temperaturas, así que debemos tomar ciertas precauciones, como no exponer a nuestro Bulldog al sol mucho tiempo, o no sacarlo durante las horas más calurosas del día, pues pueden sufrir un golpe de calor.

 

–          Problemas digestivos y propensión a engordar: A los Bulldog les gusta mucho comer y como no son perros muy activos, tienen tendencia a la obesidad. Debemos dosificarles la comida para que estén bien alimentados pero no en exceso, porque la obesidad conlleva otros problemas de salud y agrava los que ya existen. Debemos evitar que nuestro perro tenga sobrepeso.

 

–          Problemas oculares: Son propensos a lagrimear en exceso; podemos limpiarle los ojos con una gasa húmeda y secárselos con una seca. También pueden padecer endoprión o ectoprión, que son enfermedades en los párpados y que requieren operación.

 

–          Problemas óseos: Por su genética los perros Bulldog son propensos a la displasia de cadera. Su configuración ósea hace además que el parto sea complicado, por lo cual si tenemos una hembra es bueno esterilizarla y nos evitaremos así posibles problemas.

 

Aconsejamos acudir regularmente al veterinario para llevar a cabo revisiones periódicas de la salud de nuestro Bulldog y así, junto con los nuestros cuidados habituales, prevenir problemas que puedan aparecer.

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